De esto que va un inglés, un español y. . .

Por Javier García Toni

El martes 11 varios de nosotros estuvimos en una cena en la embajada británica de Madrid para debatir sobre el futuro de España, el Reino Unido y Europa. Si queréis, podéis ver aquí un resumen en vídeo, pero lo realmente interesante fueron las preguntas que se planteaban.

De entre las muchas cosas que se pusieron sobre la mesa, hay una que me gustaría plantear desde CC/ Europa. No tengo respuestas, pero creo que merece la pena pararse un momento a pensar. Al fin y al cabo CC/ Europa va de eso, ¿no? De pensar y de hacerlo en términos europeos.

Vamos al tema. La pregunta dice más o menos lo siguiente: ‘en 2030, los ministros de exteriores de España y Reino Unido viajan juntos a la capital de un país BRIC. ¿Dónde van? ¿En calidad de qué? ¿Qué piden? Y… ¿qué ocurría en 2014 que no le dieron la importancia suficiente?’

Ahí es nada. Pero, como dijo Jack el Destripador, vamos por partes.

Primera cuestión: ¿dónde van?

Tenemos que empezar por pensar cuál será el centro de poder en 2030. Dado que la pregunta limita a países BRIC -entendido como países hoy emergentes, en sentido amplio-, descartamos probables centro de poder como Washington, Berlín o… Bruselas (tenía que colarlo, perdonadme). Si hacemos caso a los análisis que leemos a diario, el continente del siglo XXI será Asia. Y, dentro de Asia, claramente China es el país que acapara sistemáticamente la atención internacional. Pongamos que hablo de Beijing.

Segunda cuestión: ¿en calidad de qué?

Aquí empezamos a tenerlo un poco menos claro. Primero, no sabemos si en 2030 Reino Unido seguirá en la Unión Europea. Es más, ni siquiera sabemos si será el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte o será todo eso salvo Escocia. Tenemos, por lo tanto, dos posibilidades: viajan como socios miembros de la Unión Europea o viajan como socios bilaterales. También puede viajar cada uno por su lado y coincidir en el avión, pero suponemos que la pregunta no va por ahí. Si tengo que elegir, claro, prefiero que viajen como ministros de exteriores de dos Estados Miembros de la UE arropados por una política exterior europea, común, efectiva, coherente y seria. Ahora bien, quizá esté llegando demasiado lejos.

Tercera cuestión: ¿qué piden?

Depende de en calidad de qué viajen, claro. Pero la clave no es esa, la clave es la palabra. Asumimos que viajan para ‘pedir’ y no para ‘ofrecer’. Es decir, la dinámica de traspaso de poder de Occidente a Oriente ha llevado a los hoy emergentes a ser ‘emergidos’; que habrían invertido más que nosotros en innovación y talento y asumirían por tanto el liderazgo internacional. En ese caso, tanto España como UK, van sólo a pedir. Porque es el nuevo rol que les toca: el de países que piden y no países que ofrecen. Sólo se evita de una manera: yendo como europeos, como miembros de un bloque regional integrado que hable de tú a tú a cualquier otro gigante. Puestos a elegir, la verdad, prefiero que seamos países con algo que ofrecer.

Cuarta cuestión: ¿qué ocurría en 2014 que no le dieron la importancia suficiente?

¿Populismos? ¿Emergencia de nuevas formas políticas? ¿Estancamiento económico y social en Europa? ¿Miopía política? ¿Ensimismamiento? ¿No ser capaces de mirar más allá de nuestras miserias nacionales? Quizá sea eso: los árboles impiden ver el bosque. Esta Europa, que se pierde en discusiones eternas sobre la forma del ombligo al que no para de mirarse, se olvida de que el mundo a su alrededor sigue cambiando. Que los demás no están en crisis, que somos nosotros. Mientras todo ocurre, nos quedamos fuera. Ojalá en 2014 se hubieran dado cuenta y hubieran tenido un poco más de altura de miras, se dicen al llegar a Beijing.

Una conclusión arriesgada

Como somos unos peliculeros, algunos nos fuimos al peor de los escenarios. Los ministros de exteriores viajan en calidad de mediadores, van a Asia a mediar en un conflicto que en 2014 era potencial pero que en 2030 ha terminado de estallar. Ojalá en 2014 se hubiera apostado más por la prevención para ahora no tener que curar.

Es sólo una situación apocalíptica para salir del paso y poder contestar rápidamente a todo. Pero ahora os toca. Contadme, ¿os gusta? No, ya sé que no. Pero, ¿qué proponéis?

Párate y piensa, pero que sepas que lo que ocurra en 2030 será consecuencia de lo que hagamos hoy. Piensa en cómo se hacen las cosas y decide, pero piénsalo. Todavía está en nuestras manos.

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