Marine Le Pen: el ‘eurorrealismo’ más irreal

Por Hugo Cuello

Gracias al programa El Objetivo el pasado domingo tuvimos la oportunidad, por primera vez en la televisión española, de escuchar una entrevista completa de la posible ganadora de las elecciones europeas en Francia, Marine Le Pen, que cuenta con el 23% del electorado.

Podríamos pararnos a analizar el auge del populismo en estas elecciones, en advertir sobre este movimiento y la importancia de votar en estas elecciones para que los extremos tengan la menor representación posible; o en criticar algunas de “las perlas” que soltó contra la inmigración o el matrimonio homosexual. Pero como contaba nuestro compañero José Piquer, con los populistas la estrategia de responder con miedo al miedo es la estrategia fácil, y por eso siempre falla. Sus malas ideas solo se vencen con ideas mejores, y por eso preferimos confrontar algunas de las afirmaciones relacionadas con Europa dichas por Marine Le Pen y su grupo de autodenominados “eurorrealistas” en la entrevista de La Sexta.

“El euro está muerto, el euro va a explotar”

Esta afirmación podría haber tenido algún sentido hace un par de años, pero hoy está pasada de moda. El euro requería de un respaldo político creíble que pusiera fin a las especulaciones sobre su futuro, y un instrumento financiero que hiciera creíble esa promesa. Ambas cosas se lograron en 2012 gracias a la voluntad política sobre la Unión Bancaria y a la autorización del BCE para comprar cuanta deuda fuera necesaria para salvar al euro. Por eso se liberaron de dudas y se logró bajar drásticamente las primas de riesgo. Ojo, eso no significa que los líderes de la UE no hayan tomado las decisiones con lentitud, dudas, torpezas y errores. Pero al menos las han tomado, y el euro ya no da señales de que vaya a romperse.

“En el euro está el origen del aumento espectacular del paro”

Si la culpa del paro fuera de la moneda única todos los países del euro tendrían niveles parecidos de paro y, no hay color entre nuestro 25% de desempleo con el 5% de Austria o Alemania.  Nuestra tasa de paro tiene muchas causas, pero la mayoría están relacionadas con el mercado laboral y otras deficiencias estructurales de la propia economía española. Y no debemos olvidar que si no hubiésemos tenido el euro, España probablemente habría sufrido las dimensiones de la crisis de Argentina. En cambio, la entrada de la moneda única no nos ha evitado crecer en los años posteriores a su implementación.

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“El euro está matando nuestras exportaciones porque es un obstáculo a nuestra competitividad”

Extraña afirmación ya que las exportaciones españolas no han hecho más que aumentar en términos reales desde la implementación del euro (salvo durante los primeros trimestres de la crisis), situándose hoy casi un 50% por encima del nivel del año 2000. Por otro lado, es verdad que algunos países tienen un problema de competitividad, pero cómo ser capaces de afrontarlo es un reto necesario para adaptarse a la globalización más que a una sola moneda. El índice de competitividad es muy diferente entre países como Holanda, Bélgica o Grecia, y todos pertenecen al euro. Es más, la permanencia a la moneda única puede ayudar a los países a cumplir reformas profundas que en otro contexto no habrían acometido (otro tema es la velocidad y el esfuerzo que los sistemas políticos y sociales del sur pueden llegar a soportar).

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“La mayoría de los italianos están por la salida del euro, la mayoría de partidos allí son eurorrealistas”

No sabemos de dónde se ha sacado Le Pen este dato, porque es fácil comprobar que ni siquiera se acerca a su afirmación. Como ya hemos explicado una cosa es no confiar en la Unión Europea, y otra muy diferente es ser euroescéptico (o su contraparte eufemística, ‘eurorrealista’) o no apoyar al euro. Es más, como vemos en el estudio del Pew Research, tanto los españoles como los italianos aumentaron su apoyo al euro el año pasado hasta llegar al 64% de la población, y de los tradicionales partidos ninguno aboga por su salida. En todo caso los más críticos, como el Movimiento 5 Estrellas y la Liga Norte, tampoco hacen bandera de la salida inmediata del euro como sí hace Le Pen. Principalmente porque saben que los italianos no lo apoyarían.

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“Con la UE primero te comes el pan blanco y luego te toca comer el negro, y ahora en España se está comiendo el pan negro. Los movimientos políticos tienen que darse cuenta que la UE no tiene nada que ofrecer a los pueblos”

Aunque no ocurre así con Francia, España sigue siendo de los países que recibe más dinero del que ofrece para el presupuesto europeo. Con los números delante, podemos decir que la UE sí nos está reportando beneficios. Pero incluso esta perspectiva tan economista se queda muy corta si no pensamos en el resto de beneficios que implica pertenecer a la Unión Europea, en temas tan dispares como negociación comercial, protección de derechos fundamentales, relevancia internacional, mercado único, regulación financiera y un largo etcétera. De la misma forma, mantener el euro como una moneda creíble permite aplicar políticas y alcanzar compromisos a largo plazo que para otros sería imposible. Es muy difícil poner números, pero hoy en día hay pocas dudas que “el coste de la no-Europa” es muy grande, y sino que se lo digan a los británicos, que se han llevado la sorpresa al ver que Europa les reporta a cada familia unos beneficios de 3.000 libras al año.

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En definitiva, como señalaba George Dassis, Presidente del Grupo de Trabajadores del Comité Económico y Social Europeo: ‘contrariamente a las ideas demagógicas transmitidas por algunas corrientes políticas en muchos países de la UE, las dificultades económicas actuales no están relacionados con excesos en Bruselas, sino precisamente con el carácter fundamentalmente incompleto de la construcción europea’.

En cambio, lo que sí muestran los datos es la poca seriedad con la que los populistas se toman su trabajo en Bruselas. Un informe del Financial Times mostraba como los miembros del partido euroescéptico más famoso, el UKIP (que usa los mismos argumentos que Le Pen) se ausentan el doble de veces que cualquier otro eurodiputado, asisten a pocas reuniones y apenas participan en la elaboración de la legislación. Eso sí, gritan mucho. Uno puede hacer una crítica constructiva hacia muchas cosas que ha hecho la Unión Europea (como hacemos en CC/ Europa). Pero es sorprendente ver cómo aquellos que quieren destruirla no parecen encontrar los argumentos para convencernos, así que no dejemos que lo hagan solo porque gritan más alto.

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