Europa tiene nombre de mujer

Por Adriana Maldonado y Olivia Rodríguez Cristóbal

Otro 8 de marzo que pasa y el proceso de igualdad de la mujer continúa estancado. La brecha salarial en Europa sigue rondando el 16% con respecto a los salarios de los hombres; y para más inri, la comisaria Reding recordaba el pasado febrero que si ha descendido en alguna medida la distancia en los últimos años, ha sido por causa de la crisis y de la consecuente bajada de ingresos de los hombres. Además, desde 2009 la presencia de mujeres en puestos directivos se mantiene congelada en torno al 17%, muy lejos del 40% que estableció la Comisión como objetivo a partir de 2012. Por si fuera poco, además tenemos que dar las gracias por un sistema de paridad que establece la obligatoria presencia de un par de ovarios por cada equis número de hombres. ¿Por anatomía y no por valía? Si bien es un instrumento de normalización que alcanza objetivos, NO es un fin en sí mismo y no nos vamos a conformar con un sistema de cuotas. La Comisión también expone datos reveladores a la par que indignantes: tan solo un 10% de mujeres ocupan puestos directivos en grandes empresas europeas y sin embargo cada año consiguen el 60% de los títulos universitarios de economía, ADE y derecho.

Gender Equality

Bélgica, Austria y Francia están a la cabeza de la salvaguarda de igualdad salarial aprobando herramientas jurídicas que permiten el control y la transparencia y esta misma semana, el “rottamatore” Renzi ha revolucionado la política italiana estableciendo un gobierno paritario. Pero no es suficiente. De cara a las elecciones de mayo, tienen que amplificarse las voces del debate constructivo en materia de igualdad, promocionarla entre los jóvenes  y uniformar sin permitir que sea un proceso desvirtuado o moldeado por dogmas o ideologías. Comprender lo que está en juego y defender los derechos y las políticas de igualdad se ha de pelear en la arena europea. Trabajadora, ciudadana, mujer. La igualdad de género compete a todos los niveles de la vida pública y privada, por ello, educar a hijos e hijas y concienciar a hombres y mujeres por igual es una de las claves de este proceso. Todo comienza por ejercer el derecho a votar, a hacerse oír.

Feminismo en clave de igualdad de oportunidades. ¿Dónde sino en Europa encuentras el principio de igualdad salarial? Arabia Saudí: prohibido conducir. Yemen: no sales de casa sin permiso masculino. Países latinoamericanos: discriminación e impunidad de la violencia de género. No hay ningún lugar en el mundo donde haya más obligación de defender con fiereza el lugar que se ha ganado a pulso. Todas estamos conectadas y unidas es esta carrera de fondo. Sin entrar en polémicas, un elemento que ha sacado a la luz la reforma del aborto en España es que tanto mujeres con una u otra postura en múltiples países europeos se han dejado oír. Existe la respuesta europea, a favor o en contra, pero existe esa unión que trasciende fronteras en la cual, las decisiones que se toman en un país y que afectan a derechos de las mujeres, se recogen y debaten en el resto.

Tampoco ha ayudado en este estancamiento la sensación de infra-representación  existente y que resulta en apatía y esto, no ha escapado a los partidos europeos. La igualdad está presente en los diversos programas electorales; de la plataforma de los liberales que defienden la igualdad en toda la esfera pública, a la de los socialdemócratas que persiguen la igualdad salarial, a la posición de los populares que abogan por el sistema de cuotas. Todos tienen una postura y enterarse de las posibilidades es una responsabilidad. Si no,  se echarán por tierra los sacrificios y triunfos de los hitos femeninos que han precedido a nuestras generaciones y que han asegurado un lugar para la voz de la mujer, para su voto.

No se puede callar la voz femenina. Es un proceso que no tiene posibilidad de ir hacia atrás. La Unión Europea social, igualitaria y cohesionada avanzará con nosotras o no avanzará.

Gender Equality Europe