Una Europa más verde

Por Carlos Campillos Martínez

“La Unión Europea es líder en lucha contra el cambio climático”. Pues sí, por una vez la UE es elogiada en los titulares. Por el título, quizás esperabas un post sobre el lado más picantón de Europa, pero esto va de otra cosa: y es que lo petamos en ser ecofriendly.

Ahora bien, te dirás “bueno, ¿y qué?”. Y es que, cuando hay crisis, muchas veces nos puede el economista que llevamos dentro. Todo lo que no sirva para hacer dinero, no nos importa. Sin embargo, ser más verde que el campo de Oliver y Benji también tiene repercusión en la economía.

La Comisión Europea hizo público el pasado 3 de Marzo un Eurobarómetro especial: el 80% de los europeos estamos de acuerdo con que luchar contra el cambio climático es, al mismo tiempo, fomentar el crecimiento económico. Los ciudadanos europeos estamos convencidos de que el cambio climático es uno de los temas que no pueden faltar en las agendas políticas. Además, el 90% estamos de acuerdo con que nuestros gobiernos tengan objetivos obligatorios para un mayor uso de energías renovables.

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Recientes investigaciones y estudios nos dan la razón. El cambio climático afectará a las economías de países tanto ricos como en desarrollo, especialmente por el deterioro de cultivos y por la subida del nivel del mar. De hecho, los estudios hechos en lo único en lo que no se ponen de acuerdo es en cuánto tardaremos en notarlo. Lo que se apunta es que para 2030 el coste ya supondría unos 411.000 millones de euros. Calderilla, vaya.

El clima es, sin duda, una de las grandes preocupaciones globales de los 2000. Y los europeos seremos muchas cosas, pero tontos no, por lo que decidimos tomar las riendas y ser pioneros en objetivos de reducción de emisiones y de uso de energías limpias.

Sin embargo, hay mucho camino por hacer. La política climática ha sido una de las pocas cosas en las que los países de la Unión Europea han tenido una posición más o menos común, incluso siendo capaces de hacer que otros países asuman compromisos en el tema. Paradójicamente, en las reuniones más recientes a nivel internacional nos hemos quedado más solos que la una. EEUU y China, los mayores emisores, siempre han ido por libre para fijar unos objetivos menos ambiciosos. Pero es que ya hasta Australia, la única nación que nos apoyaba de cerca, ha decidido darnos una palmadita en la espalda e irse a casa.

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No debemos relajarnos, tenemos que seguir presionando para que se luche contra el cambio climático, aunque sólo sea por su impacto económico. Las reuniones que tendrán lugar en París en 2015 para alcanzar nuevos compromisos deben relanzar la fuerza verde de Europa. Por muy unidos que estemos, no podemos hacer esto solos. Debemos reforzar nuestra política exterior común para hacerla efectiva, también en este ámbito. Y es que el medio ambiente no entiende de fronteras. Protegerlo tampoco.