Europa 2024

Terminaron los Juegos Olímpicos de Río 2016 con la Unión Europea como indiscutible primera potencia olímpica mundial (incluso si se marcha el Reino Unido). Con más de 300 medallas, más de 100 oros y más medallas que Estados Unidos, China y Rusia juntos, la supremacía del viejo continente en el ámbito deportivo es insultante. Es otra demostración fáctica -esta vez en `soft power´- de que juntos los europeos somos imbatibles.

Algunos datos estadísticos interesantes para comprender la gesta olímpica comunitaria: con 500 millones de habitantes (7% de la población mundial) la Unión Europea (UE) consigue casi un tercio de las medallas; esto es, una medalla por cada millón y medio de habitantes de la Unión. Además, de los 28 Estados miembro, todos menos Malta, Chipre, Luxemburgo y Letonia han conseguido medalla. Entre ellos, algunos países relativamente pequeños demográficamente hablando (Países Bajos, Hungría) obtienen unos resultados increíbles.

Con 500 millones de habitantes (7% de la población mundial) la Unión Europea (UE) consigue casi un tercio de las medallas

Teniendo en cuenta el gran resultado que obtenemos los europeos con 28 federaciones para cada disciplina y 28 comités olímpicos funcionando en paralelo, quizá sea este el momento de avanzar sobre la idea de una Dirección General Olímpica en el seno de la UE. Esta debería empezar por desarrollar programas de becas, ya sean complementarios a los nacionales, o independientes dirigidos a la élite del deporte comunitario. El principal problema en gran cantidad de Estados miembro es la falta de sponsors y soporte económico para muchas disciplinas, principalmente las minoritarias y, en particular, el atletismo.

Además, la Unión podría brindar apoyo logístico ycoordinación de entrenamientos y preparación de los atletas comunitarios. Se trataría en segundo término de desarrollar instalaciones de alto rendimiento comunitarias establecidas en las ubicaciones geográficas más idóneas y que pudieran ser utilizadas por los deportistas de los 28. De este modo, no solo el coste de inversión sería menor al necesitarse solo un centro de alto rendimiento y no uno por país, sino que el hecho de entrenar junto a otros atletas de élite mejoraría la competencia, daría la posibilidad de incorporar técnicas y entrenamientos coordinados y mejoraría sin duda los resultados de nuestras delegaciones.

Contar con una entidad deportiva comunitaria supondría un revulsivo para nuestro deporte y nos fortalecería como sociedad y ciudadanía europea

Las posibilidades que nos brindaría contar con una entidad deportiva comunitaria son numerosas y, sin duda, debería avanzarse paulatinamente en función de las capacidades y resultados. De lo que no cabe duda es que supondría un revulsivo para nuestro deporte y que nos fortalecería como sociedad y ciudadanía europea. Ahora se abre una oportunidad magnífica: tras unos juegos latinoamericanos (los primeros de la historia) y unos juegos asiáticos (Tokio 2020), con toda probabilidad Europa albergará los Juegos de 2024. Entre las cuatro candidatas: Budapest, Roma y París. Ya saben, ocho años para empezar a trabajar conjuntamente por unos históricos Juegos Olímpicos de Europa 2024.

Publicado originalmente en bez.