El futuro de los acuerdos de libre comercio: ¿qué papel quiere jugar la Unión Europea?

El sistema multilateral de comercio está cambiando drásticamente tras los desajustes producidos en la geopolítica global en los últimos años. Tal revulsión se visualiza en la fatiga de la globalización a ojos de políticos y ciudadanos en vista de que el incremento de flujos comerciales no ha traído consigo, y de forma proporcional, mayor prosperidad, estabilidad e igualdad. Por su parte, la Unión Europea ha otorgado al libre comercio gran prioridad en su apuesta por desarrollar nuevos acuerdos comerciales con otros países o bloques. Con ello, Bruselas confía en que la integración comercial global continúe y las cadenas de suministro estén cada vez más interconectadas.

En este contexto, la creciente desigualdad socioeconómica que presentan las comunidades europeas, unida a las tensiones sociales y políticas y los retos medioambientales del continente, ha puesto en cuestión más que nunca que el libre comercio, y la globalización, sean la panacea del bienestar. Son muchas las voces que claman que los beneficios de la globalización están mal repartidos. Los últimos acontecimientos políticos a escala mundial, y sus distintas expresiones como el auge del populismo, el proteccionismo y las retóricas nacionalistas, han sacudido fuertemente las relaciones comerciales.

Este fenómeno lo hemos vivido recientemente en primera persona, a nivel europeo, con el amplio frente social de rechazo al TTIP, el tratado de libre comercio de la UE con Estados Unidos. La incapacidad política ha sido la otra causa. La fuerte movilización contestataria ha podido abrir un nuevo capítulo en las relaciones comerciales de la Unión Europea con el resto del mundo. La Comisión Europea haría bien en tomar nota de estas posiciones, cada vez de mayor calado popular, a la hora de marcarse una agenda comercial tan ambiciosa como la actual. Aún así, a nivel europeo y global la tendencia a levantar restricciones en las importaciones y exportaciones entre países continúa en ascenso.

El Acuerdo de Libre Comercio entre la UE y Canadá, el CETA, en pleno proceso de ratificación en los países miembros de la Unión, es el ejemplo más reciente y apunta el camino a seguir de su política comercial. Se trata del primer gran acuerdo comercial firmado por la UE desde que el acuerdo con Corea del Sur que se aplica desde julio de 2011. En la agenda quedan acuerdos como los que se proyectan con Australia y Nueva Zelanda, Mexico. El tratado de libre comercio más ambicioso que en la actualidad (aunque los contactos se llevan dando hace años) negocia la UE con Mercosur, el bloque de países formado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay (Venezuela está suspendida) y que algunos confían en que se pueda firmar antes de finales de año.

A continuación desgranamos algunos rasgos del comercio global hoy:

  • Auge del nacionalismo económico: el miedo a la globalización, la creciente desigualdad que ha dejado la crisis y, en paralelo, el populismo, han propulsado mensajes como “Buy American” o “British jobs for British workers”, con un sorprendente calado entre la población general. Además, la pertenencia a organizaciones internacionales ha dejado de verse como una oportunidad ante los crecientes recelos por la pérdida de soberanía. El nacionalismo económico también está vigente en China, con su estrategia “Made in China 2025”, a través de la cual pretenden aumentar masivamente la actividad de sus sectores productivos incrementando la producción de bienes y servicios.
  • Pérdida de peso del bloque comercial occidental: la economía global ha crecido a un ritmo más rápido que la europea y la estadounidense durante los últimos años. El comercio es más multilateral y tiende a concentrarse en Asia. La importancia de acuerdos comerciales en la zona continúan creciendo tras el anuncio de que once países de la cuenca del Pacífico decidieran proceder con el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP en sus siglas en inglés) que quedó en el limbo después que Estados Unidos se retirara del tratado. El otro gran acuerdo comercial que se negocia en dicha región es el Regional Comprehensive Economic Partnership (RCEP). En él se agrupan los países de ASEAN y otros de la región con los que ya hayan suscritos acuerdos de libre comercio: Australia, Brunei, Camboya, Corea del Sur, China, Filipinas, India, Indonesia, Japón, Laos, Malasia, Myanmar, Nueva Zelanda Singapur, Tailandia, Vietnam.
  • El multilateralismo abre paso a liderazgos fragmentados: nos dirigimos hacia la convivencia diferentes estándares de representación política mundial. El bloque monolítico, homogéneo y dominante que primó durante años está siendo puesta en duda por el proteccionismo y el deseo de acuerdos bilaterales. La retirada de EEUU del TPP y la salida del Reino Unido del mayor mercado único del mundo han sido dos fenómenos que han puesto en boga esta tendencia.
  • La diplomacia económica: nuevamente nos fijamos en China, ya que su puesta de largo como actor global tiene mucho que ver con esto. Especialmente relevante es la habilidad de su clase dirigente para asegurar el crecimiento del país y mantener cierto contrato social.