La eurozona que quiere Bruselas

Tras casi una década del inicio de la Gran Recesión, con las propuestas presentadas esta semana la Comisión Europea da un paso más en el largo y complejo proceso de reformas del euro. Su objetivo: corregir los errores de la arquitectura económica y monetaria europea y dotar a la zona euro de instrumentos que permitan afrontar y prevenir futuras crisis económicas.

Éste no es el primer paso, y tampoco el definitivo, pero es una constatación de que desde Bruselas se quiere aprovechar al máximo la venta de oportunidad y el recobrado optimismo por el proyecto común. Lo que se ha presentado parece ser un punto intermedio entre la ambición de París y las reservas de Berlín, y en definitiva la continuación de un proceso de reformas que viene remodelando la estructura de la Unión Económica y Monetaria desde hace ya varios años.

Fondo Monetario Europeo

Los cimientos del Fondo Monetario Europeo (FME) surgen con la crisis de deuda soberana que azotó la Unión Europea a partir de 2007. Se crearon en 2010 ‘fondos estabilizadores temporales’ (FEEF y MEEF) para rescatar países en quiebra. Los datos confirmaban que la crisis de deuda sería a largo plazo y esos fondos temporales se convirtieron en permanentes. Nació así el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) a mediados de 2011 con unos recursos de 700.000 millones de euros y bajo la supervisión de los Ministros de Economía y Finanzas de la zona euro.

Comisión y Parlamento presionaron para que el MEDE adquiriese mayor presencia y mejorase tanto la transparencia como la eficiencia en el uso de fondos. Así pues, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, avanzó el pasado miércoles seis de diciembre cómo quedará el nuevo FME a mediados de 2019:

  • El FME será el sustituto del MEDE. Mantendrá casi intactas las estructuras organizativas.
  • Se continuará proporcionando apoyo de estabilidad financiera a los Estados miembros que lo necesiten. Músculo financiero frente a futuras crisis: 500.000 millones de euros.
  • Dejará de ser parte de una Institución intergubernamental para ser parte de una Institución Europea. Rendirá cuentas ante el Parlamento Europeo y el Consejo (Jefes de Estado y de Gobierno de la UE).
  • Los informes que salgan del FME serán reportados a los Parlamentos nacionales que formen parte del Fondo para su valoración. Los Parlamentos nacionales podrán requerir información complementario o la comparecencia del Director Gerente del Fondo (Ministro de Finanzas de la UE).
  • Prestamista de última instancia en el caso de una nueva crisis bancaria.

Reformas estructurales y estabilidad

Con esta propuesta la Comisión pretende continuar profundizando en la armonización política y coordinando las reformas estructurales en los sectores de mayor interés, como el mercado de trabajo, el sistema impositivo, los mercados de capitales o la administración pública. El poder de ejecución de estas reformas aún recae completamente en los Estados miembros y, aunque los intentos de coordinar este tipo de cambios estructurales no son nuevos, la UE necesita mecanismos más efectivos para conseguir una mayor integración. Con este propósito la Comisión plantea dos líneas de actuación.

En primer lugar, movilizando recursos procedentes de las reservas de los Fondos Estructurales y de Inversión Europeos para que los países miembros puedan implementar reformas estructurales identificadas en el proceso del Semestre Europeo.

Por otro lado, un mayor apoyo en forma de asistencia técnica aumentando el presupuesto del Programa de Apoyo a las Reformas Estructurales, que actualmente cuenta con muchos menos recursos (30 millones de euros en 2018) de los necesarios para atender las demandas de los Estados miembros (152 millones de euros).

En términos de estabilidad económica, la Comisión ha propuesto unir las diferentes fuentes de financiación de los Estados desde la UE para mantener los niveles de inversión en épocas de crisis:

  • El presupuesto de la UE y el FME podrían proporcionar préstamos garantizados por el presupuesto de la UE.
  • El presupuesto de la UE y subvenciones limitadas.
  • Un mecanismo de seguro basado en las contribuciones voluntarias de los Estados.

Esta estrategia, además, es consistente con la importancia que se le atribuye a la inversión como impulsor del crecimiento pero también de una mayor resistencia frente a crisis económicas.

Ministro Europeo de Economía y Finanzas

Otra de las grandes propuestas es la del nuevo Ministro Europeo de Economía y Finanzas, que daría coherencia y efectividad a las políticas económicas de la UE, contribuiría a la transparencia y rendiría cuentas ante el Parlamento. Entre las funciones del nuevo Ministro estarían:

  • Vice Presidente de la Comisión Europea: la cabeza visible de la UE y la zona euro en cuanto a asuntos económicos y fiscales se refiere.
  • Presidente del Eurogrupo: hasta ahora era elegido de entre los ministros de finanzas de los Estados miembro.
  • Presidencia de la Junta de Gobernadores del Fondo Monetario Europeo (FME). Función neutral teniendo en cuenta los intereses de los accionistas del FME de forma equilibrada.

Este nuevo cargo tendría las siguientes responsabilidades:

  • Representante de la Unión y de la zona euro.
  • Coordinación y supervisión de normas fiscales, económicas y financieras.
  • Coordinar la política fiscal con la política monetaria del BCE.
  • Supervisión de los presupuestos de la UE/zona euro incluyendo apoyo para reformas estructurales y estabilización macroeconómica (caso de países de la zona euro) y convergencia (fuera de la zona euro).

Hoja de Ruta

Estas medidas presentadas por la Comisión han sido anunciadas junto a una hoja de ruta. Según esta agenda, se establece un plazo de 18 meses durante el cual, si los planes de la Comisión consiguen superar las reticencias de Alemania y de otros países de su órbita, las reformas se deberían ir materializando.

De acuerdo a lo previsto, para mediados de 2019 la UE debería haber aprobado el nuevo FME y acordado el nuevo cargo de superministro europeo. Siguiendo esta hoja de ruta, idealmente a partir de esa fecha, y a más tardar en 2025, se podría crear el Tesoro de la zona euro, iniciar la emisión de un Activo Seguro Europeo y simplificar las normas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

Entre las críticas, la falta de dinero y cifras que respalden las propuestas, el dejar para otro momento el tan cacareado seguro de desempleo europeo, la carencia de medidas que profundicen más decididamente en el control democrático de la gobernanza o una apuesta más contundente por establecer medidas anticíclicas. Para muchos una oportunidad perdida, para otros tan solo un paso más en el único camino posible (y quizá deseable): el que conecta París y Berlín, pasando por Bruselas.