Turquía se aleja de Europa y se embarca en una nueva aventura presidencialista (II)

Al hilo de la entrada anterior se seguirá analizando la resolución de la Comisión de Venecia frente al referéndum celebrado en Turquía el pasado abril. A partir del 2019 la Constitución turca verá cambiada su estructura por 18 nuevas enmiendas que otorgarán más competencias al presidente turco. Esta reforma supuso un gran impacto internacional, sobre todo en la Unión Europea.

Victorias aparte, esta resolución ha sido un toque de atención europeo que no ha tenido mucho impacto en el presidente turco. Es imprescindible recordar de nuevo que el Consejo de Europa está formado por la mayoría de países que, geográficamente, forman parte del continente europeo. Turquía entró a formar parte del Consejo el 9 de agosto de 1949 aunque fue expulsado a principios de los 80 debido a un golpe de Estado militar que duraría tres años. Esto no impidió que volviera a reintegrarse en el Consejo en 1984 tras celebrar de nuevo unas elecciones libres.

Ya hemos explicado que Turquía no pasa por su mejor momento. La guerra en su vecina Siria, la crisis migratoria, los terroristas del Partido de Trabajadores del Kurdistán (PKK) y el Estado Islámico (EI), el movimiento independentista kurdo y el pasado golpe de Estado del 15 de julio de 2016 han llevado a Erdogan a tomar esta decisión reformista que rompe con la mayoría de preceptos democráticos europeos. Así lo manifestó el Consejo de Europa en una resolución en forma de opinión el 13 de marzo desde Estrasburgo.

El Consejo es una organización internacional a parte de la Unión Europea y se encarga de medir la “salud democrática” de un Estado en base a los criterios de Copenhague que, a su vez, ajustan los límites y objetivos que debe cumplir un Estado para formar parte de la Unión Europea. El documento de la Comisión de Venecia (órgano consultivo del Consejo) a pesar de ser una opinión orientativa, abre la puerta a ciertas reflexiones que reflejan el alejamiento de Turquía de la Unión.

La futura debilidad parlamentaria: ¿exceso de concentración de poder en las manos de Erdogan?

Dentro de las enmiendas constitucionales a modificar el año que viene en Turquía, el sistema parlamentario y judicial se llevan un gran cambio de imagen.

Respecto al sistema electoral, las elecciones parlamentarias y presidenciales tendrán lugar a la vez cada cinco años y se reautorizará el hecho de que el presidente pueda pertenecer a un partido político concreto (actualmente Erdogan pertenece al AKP del que también es fundador y presidente). Según la Comisión de Venecia, se supone que un dirigente estatal debe ser simbólica y políticamente neutral. Además, el hecho de que las elecciones parlamentarias y presidenciales sean simultáneas condiciona la práctica unilateral de las campañas y el candidato favorito puede encontrar un escenario propicio para controlar la mayoría en ambos casos.

Como medida estable, se mantienen los mandatos de un presidente en dos legislaturas -de cinco años cada una-. Pero si la Asamblea General Nacional de Turquía (TGNA) lo decide durante el segundo mandato, el presidente podría gobernar una legislatura más de tiempo ilimitado (o al menos el Gobierno

turco no especifica en los documentos de modificación constitucional cuánto tiempo dudaría esta tercera legislatura en la reforma planteada).

En este nuevo sistema presidencialista el Consejo de Ministros y la figura del Primer Ministro pueden desaparecer o ser abolidos en cualquier momento. El presidente tendrá el poder de nombrar y destituir a los vicepresidentes y ministros (y sus competencias), además del poder de designar y destituir a altos funcionarios estatales. La Comisión de Venecia apunta que la distinción entre vicepresidentes y ministros no está clara y aboga por una decisión democrática en cuanto al de nombramiento y destitución de los mismos.

Con esta reforma aprobada por el pueblo turco el pasado abril, el poder ejecutivo y legislativo se concentrarán en las mismas manos y los decretos presidenciales prevalecerán por encima de cualquier ley. Es cierto que el presidente tendrá el poder de disolver el Parlamento, pero si esto ocurre, el mandato se daría por terminado y habría que convocar nuevas elecciones. Como medida antidemocrática la Comisión denuncia que, si durante el segundo mandato se disuelven las cortes antes de finalizar, el presidente tendría la opción de presentarse de nuevo a las elecciones y renovar un tercer mandato.

El poder para elaborar los presupuestos generales del Estado normalmente es una tarea que se encarga a la Asamblea General Nacional de Turquía pero si el presidente cree necesario intervenir, podrá hacerlo. Si la Asamblea decide no aprobar lo que éste propone puede llegar a auto disolverse, lo que llevaría de nuevo a convocar elecciones. La Comisión de Venecia llama a esto “nuclear option” y no le parece una herramienta realista a la hora de negociar unos presupuestos en el parlamento.

Respecto al poder judicial, el presidente nombrará a cuatro de los trece miembros del Consejo del Poder Judicial (CJP) y a los jueces del Tribunal Constitucional (aparte de nombrar al Ministro de Justicia). La idea del bicameralismo quedará extinta tras la reforma ya que el presidente posee los contrapoderes de la Asamblea General Nacional de Turquía, sujeta a su vez al poder legislativo y ejecutivo. Esta Asamblea no puede supervisar las decisiones del presidente ni de su gabinete y sólo se podrán enviar preguntas escritas a los vicepresidentes o ministros en caso de querer investigarles o destituirles.

Los ajustados resultados del referéndum y la victoria de Erdogan

Después de todas estas objeciones, la Comisión de Venecia aclara que todo Estado tiene el derecho de elegir su propio sistema político ya sea presidencial, parlamentario o mixto. Pero los principios de la separación de poderes y el valor de la ley deben ser respetados. También hace hincapié en el peligro de los sistemas presidencialistas que derivan en regímenes autoritarios y advierte del peligro de tener sólo una cámara.

La campaña por el evet (‘si’ en turco) estuvo respaldada por el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) actualmente en el gobierno y por el Partido de Acción Nacionalista (MHP). Las encuestas anunciaron que el resultado estaría ajustado. Y así fue. Los resultados del referéndum el 16 de abril de 2017 se repartieron en 51,4% a favor del referéndum y 48,59 en contra. Un resultado muy ajustado que se determinó con los votos de los turcos en el extranjero: En Alemania el 63.1% votó el evet, en Holanda el 71% de los votantes, en Austria el 74% y en Bélgica el 75%. Antes de conocer los resultados las preguntas más comunes planteadas cuestionaban si este referéndum trataría de impedir más intentonas golpistas de aquí en adelante, ¿conseguirá frenar el terrorismo? ¿Apaciguará las relaciones con los independentistas kurdos? Finalmente ganó el evet y será a partir de 2019, con las siguientes elecciones, cuando se empiece a implantar el nuevo sistema.