CC/ Europa echa el cierre

Hace más de 6 años, el 10 de Mayo de 2013, un grupo de 25 personas que apenas nos conocíamos nos juntamos en una mesa cuadrada a debatir cómo los jóvenes podíamos aportar al debate europeo en España. Unas semanas antes mi buen amigo Javier García Toni y yo habíamos escrito un artículo que luego se publicaría en Agenda Pública y que se convertiría en la base de un alegato que estructuraría el debate de aquel día. ¿Opinaba el resto de la mesa como nosotros? ¿Se podía estar de acuerdo con el argumento intrínseco del movimiento europeísta, sin necesidad de compartir sus formas aleccionadoras y aburridas que solo gustaban a los ya convencidos? 

La reunión fue un éxito. No porque llegáramos a nada concreto (no lo hicimos) sino porque nos dimos cuenta que, aunque nadie lo había dicho aún, la mayoría de los allí presentes nos sentíamos unidos por un sentimiento común. Algo que luego denominaríamos europeísmo crítico, como muy bien explicaron Vicente Rodrigo y Salvador Llaudes.

Sentíamos que el debate europeo estaba copado por personas que no terminaban de entender que los jóvenes veíamos Europa de otra manera. Nosotros somos la primera generación europeizada, que había nacido dentro de la UE y que había podido disfrutar del Erasmus o de los viajes low-cost. También somos los que hemos sufrido la precariedad propia de una generación que intentaba entrar en el mercado laboral en época de crisis. Casi todos estábamos trabajando en prácticas mal remuneradas y con poca (o nula) capacidad de acción y decisión. En otras palabras, éramos los últimos monos.

Después de muchas reuniones y lluvias de ideas, acabamos creando entre todos Con Copia a Europa (CC/Europa). Modestamente, podemos decir que desarrollamos una organización multipartidista y pionera que aportó elementos valiosos al debate público español sobre Europa. Con un alcance limitado, evidentemente. Pero dado que no teníamos recursos y lo único que dedicábamos era nuestros tiempos libres, llegamos a muchos más sitios de lo que en principio esperábamos. Como dijo Álvaro de la Cruz una vez: “Con que hayamos convencido a una sola persona de ir a votar a las elecciones europeas, esto habrá merecido la pena”. Y vaya si lo hicimos.

Empezamos a organizar eventos. Asistimos a casi todas las universidades en Madrid, hablando a la gente joven sobre Europa, pero rompiendo los marcos tradicionales. Se podía ser europeísta sin necesidad de aceptar sin cuestionar todo lo que venía de Bruselas. Una idea bastante sencilla pero muy poderosa, que hace 6 años no mucha gente defendía. Nosotros intentamos fomentar otra categoría diferente y admitir que los populismos que criticaban la UE podían tener razón en algunos elementos de su diagnóstico, aunque desde luego no tenían razón en sus soluciones.

Después vinieron muchos más eventos y conversaciones con políticos y representantes de instituciones nacionales y europeas, que estaban interesados en lo que teníamos que decir. Nos pusimos como meta intentar acercar el debate europeo a gente que no necesariamente estuviera familiarizado con él, y dejar de convencer a los convencidos.

Empezamos a llevar el debate a los bares con los -entonces denominados- Beer&Politics. Es un formato del que estamos muy orgullosos, ya que fuimos pioneros en Madrid en desarrollarlos de forma exitosa. Hasta nosotros estábamos sorprendidos cuando conseguíamos llenar los bares para hablar de temas como acuerdos de libre comercio, el Brexit o Ucrania. Los bares de Malasaña nos dejaban gratis su espacio, porque siempre conseguíamos que hubiera bullicio un día ente semana. Muchos políticos y expertos que no estaban acostumbrados a hablar en bares y de forma informal, se apuntaron con nosotros y nos ofrecieron excelentes discusiones y debates. Siempre intentamos que fueran dos personas, para tener paridad y a ser posible con opiniones enfrentadas para que el debate fuera más rico.

Intentamos otros formatos aún más innovadores como el CC/Lab, también debates entre candidatos y representates políticos, y de pronto los medios empezaron a prestarnos un poco de atención. Escribieron artículos sobre nosotros, y nos empezaron a ofrecer espacios para escribir. Nos invitaron a hablar en varios programas de radio, empezamos a ir a debates de televisiones autonómicas, a salir en las noticias La Sexta… ¡Y gracias a Carlos Campillos subimos exponencialmente nuestro número de seguidores en Twitter!

De esta época recuerdo dos momentos destacados, en la Cadena COPE y en la Cadena SER. La radio conservadora nos invitó a hablar en el programa de Ramón García, y decidimos que irían dos miembros pertenecientes a diferentes partidos políticos. Uno del Partido Popular y otro de Izquierda Unida. La ilusión de Ramonchu al ver dos chavales de partidos políticos tan distantes luchando por un mismo objetivo, es un espectáculo digno de escuchar. En La Ser, Pepa Bueno nos entrevisto a Elisa Uria y a mí en el programa Hoy por Hoy. Justo después de que Baltasar Garzón terminara su entrevista, entramos nosotros. Fue una experiencia única, pero nos dimos cuenta que mientras personas como Joaquín Estefanía o Lucia Méndez no terminaban de convencerse de nuestra propuesta, al salir todo el equipo técnico y de sonido (gente de nuestra edad, con salarios precarios que hace que todo funcione mientras otros se llevan la gloria) vinieron a felicitarnos. Por fin alguien ponía en palabras lo que muchos de ellos pensaban. Fue lo que más ilusión nos hizo. Eso y leer a varias personas en Twitter diciendo que antes no pensaban ir a votar, pero después de escucharnos habían decidido participar en las elecciones europeas.

En definitiva, durante un tiempo CC/Europa fue pionera en hacer algo más sexys los temas europeos. En la forma y en el fondo. Salimos en medios donde nunca antes habían hablado de temas europeos de forma dinámica, nos llamaron de think-tanks que jamás habían incluido a organizaciones juveniles en sus reuniones. Instituciones y partidos políticos querían contar con nosotros… Fue una buena época.

Es importante aclarar que no teníamos recursos, pero tampoco responsabilidades políticas ni institucionales. Hicimos esto porque quisimos aportar nuestro granito de arena. Nunca pretendimos hablar en nombre de la juventud en su conjunto (habría sido una osadía), pero teníamos la energía necesaria y la acogida de muchas personas que quisieron contar con nosotros y darnos un espacio para conversar. Sin pedir nada a cambio, solo porque querían que también hubiera gente joven en el debate europeo, y que no repitiera palabra por palabra lo mismo que decían las instituciones públicas o algunos los catedráticos Jean Monnet que llevaban 10 años lanzando el mismo mensaje.  

Pero los años pesan y el tiempo libre va siendo menos extenso y cada vez más valioso.  Sin duda, no hemos conseguido ser tan activos como nos habría gustado, especialmente durante la última campaña de las elecciones europeas. Es difícil mantener estructuras organizativas horizontales que dependen exclusivamente en la disposición de sus miembros. Sin recursos económicos y con cada vez menos tiempo libre, se ha hecho realmente difícil llevar el mismo ritmo que en los años anteriores. Por eso, en los últimos meses buscamos varias opciones y alternativas para mantener viva la asociación. Pero finalmente y tras mucho debate, hemos decidido que es hora de cerrar Con Copia a Europa.

Estos 6 años también han pasado factura a Europa. EL estancamiento de la crisis griega, los problemas del Euro, el Brexit, el reforzamiento de los regímenes iliberales y el auge de los movimientos populistas y anti-europeos… Hay mucho por lo que luchar. Pero nos vamos tranquilos, porque sabemos que hay muchas personas dispuestas a seguir luchando por la juventud europea, y por el europeísmo crítico. Organizaciones amigas como El Orden Mundial, Estudiantes Por Europa, Trivu, y otras han estado haciendo un trabajo inigualable y sabemos que lo seguirán haciendo en los próximos años.

Queremos hacer un llamado a la unidad y la transversalidad. En una época de polarización, donde cada vez más espacios comunes se están destruyendo, debemos reivindicar Europa como punto de acuerdo ente todos los europeístas.  Nosotros nos llevamos una fuerte amistad gracias a haber compartido este proyecto por tantos años. Somos personas que pensamos muy diferente, y sería innegable admitir que estos años de tensión política no nos han afectado a nosotros también. Pero seguimos primando la amistad y el respeto por encima de todo. Así que, si alguien está pensando en buscar un proyecto que ayude a crear puentes y fortalecer lazos entre personas de ideologías y opiniones diferentes, Europa es siempre el horizonte al que mirar. 

Personalmente, lo que he aprendido gracias a CC/Europa no lo podría haber aprendido de ninguna otra manera. Recomiendo a toda la gente joven a que, al menos durante un tiempo, se involucre en organizaciones juveniles, sea activo y participe. En la causa que mejor le parezca, pero que participe. El aprendizaje y las oportunidades que surgen son únicas. Y si de paso consigues hacer que tu país, tu región, o tu comunidad de vecinos sea un poquito mejor que antes.

Nosotros con el tiempo nos hemos ido esparciendo. Algunos siguen en Madrid mientras otros vivimos en el extranjero. Algunos trabajan activamente en partidos políticos, otros en Ministerios, ¡y hasta una de nuestros miembros fundadores es ahora Eurodiputada! Otros trabajamos para hacer un mundo mejor desde fuera de la política de partidos. Pero todos nos llevamos un gran aprendizaje de este proyecto y de la satisfacción de haber luchado juntos por mejorar la cultura política de este país y aportar valor a la idea de Europa. También nos llevamos historias, lecciones, logros y errores. Y para celebrarlos todos, organizaremos una fiesta de despedida en Madrid después del verano. Síguenos en nuestras redes porque estás más que invitado a unirte y celebrar con nosotros, que Europa nos pertenece a los jóvenes.

Personalmente, esto ha sido un sueño hecho realidad. Crear desde cero una organización tan apasionante y exitosa, hacer por el camino amigos que se quedarán para toda la vida, haber aprendido tanto y haber tenido la oportunidad de aportar algo positivo a la sociedad… es algo que solo puede hacerme sentir orgulloso. Así que por todo eso y más, os doy las gracias a todos lo que de una forma u otra habéis hecho que esto haya sido posible.

Nos vemos en los bares.