Unión Europea: ¿pragmatismo como solución?

Editorial de Con Copia a Europa

La historia de la actual Unión Europea empezó de una forma cuanto menos pintoresca. En los días previos a la firma de los tratados de Roma se produjo el extravío del vagón que transportaba el material de transcripción de los tratados, el accidental envío a la basura de las cuartillas que contenían el borrador de texto, y una huelga de los estudiantes de la Universidad de Roma que debían “pasar a limpio” el documento final. Resultado: lo que los padres fundadores de la UE firmaron eran en realidad dos gruesos montones de hojas en blanco en el que sólo estaban impresas la primera y la última página. “Made in Southern Europe” que diría nuestro estimado Jeroen Dijsselbloem.

De ese tomo de hojas en blanco se han escrito las primeras 60 páginas. Sesenta páginas llenas de éxitos: el programa Erasmus, el fin del roaming, los fondos estructurales, Europol, la consolidación del mercado único, el Euro… Podríamos seguir enumerando muchos más. Todos ellos tan integrados en la vida diaria de los ciudadanos europeos que, en muchos casos, ni nosotros mismos somos conscientes de los obstáculos que hubo que superar para sacarlos adelante. Logros forjados al calor del compromiso, la negociación y la defensa de unos valores que han constituido durante décadas el ADN de todos los países que hoy pertenecen a la UE. Y sin embargo, en este edificio llamado Unión Europea han aparecido grietas.

Las crisis políticas y económicas se han sucedido en una UE que no ha sabido reaccionar en muchos casos en los que apenas hemos atinado a salir del paso, en ocasiones a través de acuerdos de mínimos verdaderamente vergonzantes (véase Turquía). Acuerdos de mínimos derivados de tratar de lograr el consenso de 28 partes, algunas de ellas poco o nada dispuestas a cooperar, que han conducido a la Unión a una parálisis y crisis existencial sin precedentes. Pero pongamos las cartas sobre la mesa: la actual UE no es el resultado de la acción de una legión de lejanos tecnócratas de Bruselas, sino el producto de los acuerdos entre los Estados miembros; y en muchos casos, las disfuncionalidades de ésta se derivan del eterno tira y afloja entre partidarios y detractores de una mayor integración política. Ahora, es precisamente a esos Estados miembros a quienes la Comisión Europea ha pedido que asuman su parte de responsabilidad en el futuro de una Unión Europea hacia la que muchos miran en un contexto marcado por una Rusia cada vez más agresiva en su política exterior, un EEUU que se repliega sobre sí mismo, y unas regiones que, como América Latina, parecen estar distanciándose de Washington para acercarse a Bruselas, especialmente en materia comercial.

Así, este fin de semana la Comisión presenta formalmente a los países miembros su Libro Blanco sobre el futuro de Europa, en el que plantea cinco escenarios para que elijamos dónde queremos estar en 2025. En pocas palabras, estos escenarios son: seguir como hasta ahora, olvidar todo sueño de unión política y quedarnos sólo en el mercado único, la “Europa a dos velocidades”, unirnos en menos temas pero de forma más profunda, o avanzar decididamente hacia los Estados Unidos de Europa. Con esta iniciativa, la Comisión Juncker pretende abrir una seria reflexión de hacia dónde va a avanzar la UE en la próxima década y arroja un guante para que los Estados miembros asuman su responsabilidad a la hora de pilotar la nave. El libro blanco de Juncker constituye una llamada de atención, un aviso para que reaccionemos y elijamos qué queremos ser de septuagenarios. Recojamos, pues, el guante.

Desde hace ya casi dos décadas 19 países cuentan con una moneda propia; y en 1985, cinco gobiernos impulsaron un espacio interior sin fronteras del que ahora forman parte 26 países europeos. Por otra parte, y tras cuatro años de negociaciones, este mismo mes de marzo el Consejo ha dado luz verde al proyecto de crear una Fiscalía europea a pesar de que hasta diez países han rechazado integrarse por el momento en el proyecto. Finalmente, los retos a afrontar de forma conjunta se agolpan: las crecientes presiones migratorias, las necesidades de seguridad y defensa ante un vecindario en llamas, abordar una unión fiscal para evitar competencias desleales a la baja entre Estados…

Por todo ello, quizá haya llegado la hora de institucionalizar como rumbo a seguir lo que ya es una realidad comunitaria para dar lugar a una Unión Europea que resuelva eficientemente los problemas de sus ciudadanos y empresas, y que asiente su posición en un mundo con múltiples actores de relevancia, cada uno con su propia agenda. Y que cada cual asuma sus responsabilidades ante esos compatriotas cuyos intereses dice preservar por encima de todo. Y de todos. La UE debe superar esa crisis existencial en la que se encuentra embarcada desde hace casi una década; y quizá el pragmatismo deba ser la respuesta a seguir para que quienes apostamos por una mejor Europa podamos continuar con un proyecto ilusionante nacido hace 60 años.

Los escenarios planteados por la Comisión no son nuevos, pero crean el marco de discusión idóneo para remangarse por fin y ponerse a trabajar por el futuro de este gran proyecto que llamamos Unión Europea.

Notas sobre la elección de Antonio Tajani

Antonio Tajani es el nuevo presidente del Parlamento Europeo. Le da el relevo a Martin Schulz, socialista, y la presidencia queda en manos del Grupo Popular. A continuación ofrecemos algunas de las claves de análisis para entender qué ha pasado y qué significa.

  • La nueva carrera por elegir al presidente del Parlamento ha sido realmente algo parecido a unas elecciones. Por primera vez desde hace años la Gran Coalición entre socialistas y conservadores se ha roto y hemos visto una auténtica contienda de fuerzas diferentes con candidatos diferentes (aunque realmente quedó poco claro que tuvieran visiones diferentes sobre cómo afrontar el cargo).
  • Vimos un debate real de candidatos en el que pudieron confrontar sus ideas. No fue especialmente duro ni plural, pese a contar con todos los candidatos, pero demostró que la política en el sentido tradicional de la palabra ha llegado al Parlamento Europeo.
  • Tajani ha necesitado a los euroescépticos del European Conservatives and Reformists Group, ECR, para poder ser elegido presidente. Es el grupo de los conservadores británicos de Cameron y May, los ‘tories’. Es interesante ver qué papel tendrá este grupo una vez cerrado el reparto de cargos y, sobre todo, cómo afectará la sombra del Brexit a ese papel y a su colaboración con Grupo Popular, EPP, y los liberales, ALDE.
  • Tajani era el candidato que, en principio, parecía con menos papeletas para quedarse con el cargo. Nadie creía en su capacidad para atraer a otros grupos por su imagen de ultraconservador (que espantaba a la izquierda) y por su cercanía a Silvio Berlusconi, con el que comparte partido, Forza Italia (espantaba a los liberales).
  • Sin embargo, ALDE ha dado muestras de agotamiento y de división interna, primero con su intento de incorporar a Movimiento 5 Estrellas de Beppe Grillo, su posterior rechazo por parte de los propios diputados del grupo, enfrentándose así a su dirección, y ahora apoyando de la noche a la mañana a Tajani como Presidente. Veremos cómo esa división interna evoluciona si ALDE consigue más cuota de poder.
  • La elección de Tajani consolida al EPP como primera fuerza paneuropea pese a que actualmente tiene menos miembros en el Consejo Europeo. Pero, sobre todo, consolida la caída en picado de los socialistas, que continúan perdiendo asientos en el Consejo y puestos en las instituciones.
  • Además la elección de Tajani aleja la creencia de que la inestabilidad de Italia debilitaría su posición en las instituciones europeas, pues ha conseguido incrementar su ya fuerte presencia.
  • Por último, queda todavía por ver si la sintonía que vimos entre Schulz y Juncker seguirá protagonizando la era Tajani. Juncker y Schulz formaron un tándem basado en sólidos lazos de amistad que se demostró funcional y beneficioso. Con Tajani, pese a compartir grupo político, no sabemos qué pasará. ¿A favor? Tajani conoce muy bien la Comisión, su funcionamiento y sus entresijos. ¿En contra? Tajani conoce muy bien la Comisión, su funcionamiento y sus entresijos.
  • Se abre el debate sobre la posibilidad de que no se renueve al polaco Donald Tusk al frente del Consejo para volver a recuperar el equilibrio con los socialistas. Ahora mismo los conservadores tienen los tres puestos: presidencia del Parlamento, la Comisión y el Consejo. A los socialistas les queda Federica Mogherini al frente de la política exterior. Eso sí, los líderes socialistas lo tienen difícil con cada vez menos Estados en sus manos.

¿Qué opinas de Antonio Tajani? ¡Cuéntanoslo!

Paralelismos envenenados

Los paralelismos siempre son ficticios y engañosos, y la mayoría de las veces odiosos para una de las partes. El plan B de la antigua Yugoslovia en su día se llamó Europa. Una Europa que, como ahora en Siria, miró para otro lado hasta que sus fronteras se vieron acosadas.

El verano tiene algo de mágico. Y no me refiero a las vacaciones ensoñadas por la publicidad cervecera. Tiene algo de punto de inflexión, o por lo menos de paréntesis.  Nos regala momentos en los que poder disfrutar de aquello que llevabas tiempo queriendo hacer pero no encontrabas el momento oportuno. En mi caso era la revisión de un libro que en los últimos días me había venido a la cabeza tras las noticias sobre la preparación de la guerra de Irak y el papel de Tony Blair en ella, las memorias del expremier británico. Para mi sorpresa y pese a querer releer directamente el capítulo dedicado a la que ha sido la madre de las guerras de la última década, comencé a leer sin ningún criterio por una marca que en su día dejé en el libro.

¿Siria, 2016? No, Kósovo 1999

La cosa empezaba así: “Los ataques aéreos causan verdaderos daños y son visualmente impresionantes, debilitan la infraestructura del enemigo (…) pueden disuadir, inhibir y limitar, lo que no pueden hacer es desalojar una ocupación verdaderamente tenaz por parte de un enemigo dispuesto a soportar bajas y esperar a que cese la ofensiva”. No podíamos comenzar mejor, y es que todo sonaba ya más actual de lo que cabía esperar. Pero el aldabonazo que me hizo recapacitar fue el siguiente: “Se está haciendo daño al enemigo, pero no se le está derrotando. La frustración va en aumento (…) Para colmo, entonces había cientos de miles de refugiados cruzando la frontera en tropel, inundando los países limítrofes”. ¿Siria, 2016? No, Kósovo 1999.

¿Son suficientes los argumentos morales para intervenir militarmente en un país soberano?

Y es que pese a las diferencias entre un conflicto y otro, las preguntas que se planteaban en la escena internacional entonces eran las mismas que siguen llenando hoy los bienpensantes editoriales y columnas de opinión de los periódicos. ¿Son suficientes los argumentos morales para intervenir militarmente en un país soberano? ¿Cuánto tiempo se debe dejar a la diplomacia antes de plantearse otras vías? ¿Los intereses económicos y políticos enturbian o aclaran este tipo de actuaciones? El arquitecto de la tercera vía británica que para entonces estaba recién llegado a Downing Street tras reconducir el laborismo se planteaba así las pros y contras de una intervención terrestre en Kósovo para cercar y derrotar a las tropas de Milósevic.

Siria, plan B

Con el prisma del tiempo concluimos que la misma determinación que le llevó a solicitar con particular ahínco a su socio Bill Clinton la participación estadounidense en la intervención terrestre en Kósovo, y el relativo para unos y contundente éxito cosechado para otros de la operación en los Balcanes, fue el mismo que le llevó a errar en la Guerra de Irak. Una guerra que desde el primer momento tenía un plan B por si no se llegaba a producir, pero que carecía de él para el día después de derrocar a Sadam Hussein. El plan B de la antigua Yugoslovia en su día se llamó Europa. Una Europa que, como ahora en Siria, miró para otro lado hasta que sus fronteras se vieron acosadas, pero que finalmente supuso el catalizador tras el conflicto para visualizar las necesarias metas que necesitan los pueblos para seguir avanzando.

Los paralelismos siempre son ficticios y engañosos, y la mayoría de las veces odiosos para una de las partes. Sin embargo, esta lectura de verano acaba con una reflexión. Los mismos principios que te pueden llevar a buscar el bien en todo momento no son suficientes para garantizar el éxito de la tarea comenzada. Idénticos valores te pueden llevar al éxito o al fracaso si no parten del análisis correcto de la situación. Un análisis que por ahora no es unívoco en el caso de Siria, y posiblemente ésta sea la principal causa de no haber dado aún con la respuesta certera.

Publicado originalmente en bez.

“Europa, ¿y esto de qué va?” Llegan las Jornadas Europeas de CC/ Europa y el CMU Chaminade

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  • Las jornadas, que se inauguran este jueves 11 en la Sala de Conferencias del CMU Chaminade, contará con la participación de expertos como Javier Solana, José Mª Areilza y Borja Lasheras.
  • El ciclo, diseñado conjuntamente por CC/ Europa y el Colegio Mayor Universitario Chaminade, pretende ser un referente en el debate de los asuntos europeos entre la primera generación comunitarizada

Madrid, 9 de febrero de 2016. Con Copia a Europa, el colectivo formado por una veintena de jóvenes profesionales procedentes de think tanks, instituciones, empresas, partidos políticos y universidades, en colaboración con el Colegio Mayor Universitario Chaminade, ponen en marcha el ciclo  Jornadas Europeas para intentar abordar ese ‘gap’ entre el interés por los temas europeos y las ganas de enterarse. “Europa no es un monstruo gris y aburrido. Se puede contar de otra manera”, reza el programa final de las Jornadas.

Las jornadas, repartidas en un total de seis sesiones entre los meses de febrero y marzo, analizarán la situación actual y los nuevos retos del proyecto comunitario. Además de ofrecer una visión general sobre las instituciones, su funcionamiento y las principales competencias de lo que conocemos como “Bruselas”, se abordarán temas como la gobernanza económica o la política exterior de la UE haciendo hincapié en cómo ha cambiado la integración europea y lo que significa para nuestro día a día.

Las sesiones se abordarán desde diferentes formatos, todo ellos pensados para que los asistentes duden, cuestionen, debatan y comenten.

El ciclo ha sido diseñado por CC/ Europa teniendo en cuenta sus principales señas de identidad: juventud, independencia y rigor. Estándares, sin duda, que se complementan con el nivel de los ponentes confirmados, con una amplia experiencia en la vida política a institucional de la Unión Europea, como con la colaboración con uno de los colegios mayores de referencia en la vida universitaria española.

Las Jornadas Europeas son de libre acceso hasta completar el aforo y concluirán el próximo jueves 17 de marzo con la celebración de un diálogo con eurodiputados. Allí, Pablo Zalba (PPE), Jonás Fernández (S&D), Paloma López (GUE) y Enrique Calvet (ALDE) hablarán de primera mano sobre las iniciativas de los diferentes grupos políticos respecto al funcionamiento y competencias de la institución.